¡Hola a todos! Después de tres meses (soy lo peor, sí, lo sé) vuelvo a la carga, y con (creo) buenas noticias.
Como no sé si lo avisé en su momento, vuelvo a decirlo.
Mi historia va a tener tres partes. La primera es todo lo que está subido, del capítulo 1 al 18. La segunda parte, la que empezaré a subir esta noche, es la segunda parte, que contará todo el viaje de Laura.
Ahora mismo solo está subido la introducción, espero que os guste, y por favor, perdonar que sea tan desastre, pero últimamente no he tenido ni tiempo, ni imaginación, ni me he sentido tan bien como para escribir. Lo siento mucho de verdad. A partir de hoy, prometo que intentaré-conseguiré ser más constante a la hora de subir capítulos.
¡Hola! Me llamo Natalia y tengo dieciocho años. Desde hace mucho tiempo mi sueño es llegar a ser escritora. Con seis años escribí mi primera "historia" y desde entonces no he dejado de escribir pequeños relatos. Ahora tengo la posibilidad de hacer este sueño realidad, o por lo menos esa es mi intención. Y ahí está el motivo de este blog, Espero que os guste a todos mi historia. Un beso muy fuerte :)
lunes, 28 de enero de 2013
Introducción de la segunda parte :)
Estoy
encerrada en mi habitación, oyendo cómo pasa el tiempo. “Tic tac. Tic tac. Tic tac”.
Me quedan pocas horas para
partir rumbo a mi nueva vida y sé que debería, pero no estoy preparada.
Quiero quedarme aquí.
Quiero ser feliz, quiero vivir mi vida normal, como cualquier otra adolescente
en el mundo. Quiero estar con Alberto todos los días. Quiero reírme con mis
amigas, irme de fiesta y volver tarde, quiero estar con mi familia…Quiero ver cómo
crecen mis primos pequeños, quiero ver cómo crezco yo. Quiero ir a la
universidad, hacer feliz a la gente que me rodea. Tener una vida normal, como
cualquier otro adolescente. ¿Acaso pido tanto? Sé que no es así.
Miro el reloj y veo que son
las cinco. Me levanto como puedo de la cama y me empiezo a vestir. Corro
escaleras abajo y les digo adiós a mis padres y a mi hermano. Hasta voy a echar
de menos nuestras estúpidas discusiones. Les digo que les quiero y les doy
un abrazo, todos me miran con sorpresa y yo, aguantándome las
lágrimas, les sonrío y voy hacia la entrada y salgo. No me permito mirar atrás,
solo andar, andar y andar. Sé que si me doy la vuelta, me costará
muchísimo no darme la vuelta. Y no puedo permitirme dudar.
Justo antes de ir a la
librería de Alistar, giro y voy hacia casa de Alberto. Él se piensa que viene
conmigo, todavía no he sido capaz de decirle que él se queda aquí, pero ya no
puedo atrasarlo más. Me quedan 3 horas y 45 minutos para irme. La puerta de
entrada está abierta por lo que entro y subo en el ascensor hasta su puerta.
Llamo al timbre una vez y espero a que me abra.
-Hola, cariño. Ya estoy listo. -Le miro y suspiro. Cómo le voy a
echar de menos.
-Lo siento,
Alberto…Tú no vienes. Tienes que quedarte aquí.
-¿Qué?
¿Por qué no?
-¿No te
das cuenta? Es demasiado peligroso. No
olvides que me voy para protegerte a ti también.
-¿Y no es
más seguro que esté a tu lado?
-Puede
que para mí sí, pero no para ti.
-¿Qué te
crees, que solo pueden hacerme daño si me cogen? Laura, si te atrapa…Eso si me
lo hará de verdad. Y más aún si no contaste conmigo para protegerte. –Pude
notar la histeria en su voz. Sin duda, quería venir. Pero no pensaba dejarle.
-Alberto,
lo digo en serio. Yo me voy y te prometo, te juro, que volveré, pero tú te
tienes que quedar aquí. No te voy a poner en peligro por el simple hecho de que
quiera estar contigo, ¿vale? Te quiero, y por eso debes estar aquí. –Una
lágrima le cae por la mejilla y antes de que caiga una segunda le beso.
Fue un
beso triste, dulce, corto, con sabor a despedida. Intenté separarme a los pocos
segundos, pero él me volvió a besar, esta vez con fuerza.
-No
pretenderás que te deje marchar sin darte al menos un último beso, ¿no? –Se me
escapa una sonrisa triste al escucharle decir eso. Con toda la seguridad que
puedo, le contesto casi sin pensar lo que digo.
-No es
el último, Alberto. Te prometo que éste es solo uno más. Te prometo que por
mucha distancia que haya entre nosotros…nunca dejaré que mi corazón se aleje de
ti.
-¿Aunque
vayas a estar ahí muchísimo tiempo, tal vez…cinco años?
-A pesar
de todo lo que pueda interponerse entre nosotros. –Sé que va a seguirme. Lo sé
porque si fuera al revés, yo lo haría, no le dejaría solo. Me doy la vuelta y
sin ocultar más las lágrimas, deseo que acepte mi decisión, que no me siga. Es
lo mejor que puedo hacer.
Estoy
encerrada en mi habitación, oyendo cómo pasa el tiempo. “Tic tac. Tic tac. Tic tac”.
Me quedan pocas horas para
partir rumbo a mi nueva vida y sé que debería, pero no estoy preparada.
Quiero quedarme aquí.
Quiero ser feliz, quiero vivir mi vida normal, como cualquier otra adolescente
en el mundo. Quiero estar con Alberto todos los días. Quiero reírme con mis
amigas, irme de fiesta y volver tarde, quiero estar con mi familia…Quiero ver cómo
crecen mis primos pequeños, quiero ver cómo crezco yo. Quiero ir a la
universidad, hacer feliz a la gente que me rodea. Tener una vida normal, como
cualquier otro adolescente. ¿Acaso pido tanto? Sé que no es así.
Miro el reloj y veo que son
las cinco. Me levanto como puedo de la cama y me empiezo a vestir. Corro
escaleras abajo y les digo adiós a mis padres y a mi hermano. Hasta voy a echar
de menos nuestras estúpidas discusiones. Les digo que les quiero y les doy
un abrazo, todos me miran con sorpresa y yo, aguantándome las
lágrimas, les sonrío y voy hacia la entrada y salgo. No me permito mirar atrás,
solo andar, andar y andar. Sé que si me doy la vuelta, me costará
muchísimo no darme la vuelta. Y no puedo permitirme dudar.
Justo antes de ir a la
librería de Alistar, giro y voy hacia casa de Alberto. Él se piensa que viene
conmigo, todavía no he sido capaz de decirle que él se queda aquí, pero ya no
puedo atrasarlo más. Me quedan 3 horas y 45 minutos para irme. La puerta de
entrada está abierta por lo que entro y subo en el ascensor hasta su puerta.
Llamo al timbre una vez y espero a que me abra.
-Hola, cariño. Ya estoy listo. -Le miro y suspiro. Cómo le voy a
echar de menos.
-Lo siento,
Alberto…Tú no vienes. Tienes que quedarte aquí.
-¿Qué?
¿Por qué no?
-¿No te
das cuenta? Es demasiado peligroso. No
olvides que me voy para protegerte a ti también.
-¿Y no es
más seguro que esté a tu lado?
-Puede
que para mí sí, pero no para ti.
-¿Qué te
crees, que solo pueden hacerme daño si me cogen? Laura, si te atrapa…Eso si me
lo hará de verdad. Y más aún si no contaste conmigo para protegerte. –Pude
notar la histeria en su voz. Sin duda, quería venir. Pero no pensaba dejarle.
-Alberto,
lo digo en serio. Yo me voy y te prometo, te juro, que volveré, pero tú te
tienes que quedar aquí. No te voy a poner en peligro por el simple hecho de que
quiera estar contigo, ¿vale? Te quiero, y por eso debes estar aquí. –Una
lágrima le cae por la mejilla y antes de que caiga una segunda le beso.
Fue un
beso triste, dulce, corto, con sabor a despedida. Intenté separarme a los pocos
segundos, pero él me volvió a besar, esta vez con fuerza.
-No
pretenderás que te deje marchar sin darte al menos un último beso, ¿no? –Se me
escapa una sonrisa triste al escucharle decir eso. Con toda la seguridad que
puedo, le contesto casi sin pensar lo que digo.
-No es
el último, Alberto. Te prometo que éste es solo uno más. Te prometo que por
mucha distancia que haya entre nosotros…nunca dejaré que mi corazón se aleje de
ti.
-¿Aunque
vayas a estar ahí muchísimo tiempo, tal vez…cinco años?
-A pesar
de todo lo que pueda interponerse entre nosotros. –Sé que va a seguirme. Lo sé
porque si fuera al revés, yo lo haría, no le dejaría solo. Me doy la vuelta y
sin ocultar más las lágrimas, deseo que acepte mi decisión, que no me siga. Es
lo mejor que puedo hacer.
lunes, 22 de octubre de 2012
CAPÍTULO 18:) (Segunda parte)
-Hola.
–Su voz sonaba triste y sentí como se me partía el corazón.
-Hola.
¿Cómo estás? –Esperaba que me dijera que bien, aunque sabía que no iba a ser
así.
-Pues…bueno.
¿Y tú?
-Alberto,
yo…No sabes como me duele verte así.
-Si,
sí que lo sé. Pero no puedo evitarlo. ..¿Has visto mi mensaje?
-Lo
vi enseguida. Yo tampoco pude dormir casi. –En cuanto terminé de hablar me arrepentí de haber dicho eso. Si sabía que
estaba mal, se pondría peor.
-Deberías
descansar…
-Y tú
también. ¿Dormiste algo?
-No
demasiado….Cuatro horas, a lo mejor. Bueno, eso no importa. ¿Puedes venir a mi
casa? Iría a buscarte yo.
-Sí,
nos vemos a las seis.
-De
acuerdo.
Se
produjo un incómodo silencio. Oí como Alberto suspiraba y me sentí de nuevo la peor
persona del mundo por hacer que pasara por todo esto. Pero no sabía que decirle
y mucho menos que hacer para evitarlo. Al final, después de los que me parecieron
los minutos más largos de mi vida, habló él.
-Bueno,
Laura…me tengo que ir. Luego nos vemos. Te quiero.
-Vale,
adiós. Te quiero muchísimo.
-Lo
sé.
-Alberto,
yo…Lo siento.
-Yo
también… Adiós, te quiero. –Colgué y empecé a llorar casi sin darme cuenta. Me
senté en el suelo de mi habitación y lloré, lloré y lloré. Cuando por fin pude
parar me levanté y di varias vueltas por la casa.
La
cocina, el baño, el comedor, todas las habitaciones me traían tantos
recuerdos…Hasta iba a echar de menos mi casa. Sabía que en algún momento la
tendría que dejar atrás, pero nunca me pude imaginar que serían tan pronto, y
menos aún por esto.
Oí la
puerta de la calle abriéndose y corrí al baño.
-¿Laura?
-Estoy
en el baño, mamá, ahora salgo.
Me
lavé la cara y después de comprobar que no parecía que hubiera estado llorando,
salí y fui a saludarles.
-¡Hola!
¿Qué tal?
-¿Bien
y tú?- La voz de mi madre me llegó desde la cocina, por lo que fui ahí.
-Bien,
me he despertado hace poco.
A
pesar de que me esforcé por disimular, mi madre me miró y supe enseguida que me
había descubierto. Bajé la cabeza y fui al salón. Me senté en un sofá y empecé
a “leer” un libro que había encima de la mesa. Solo cuando llevaba cuatro
hojas, conseguí centrarme lo suficiente en la lectura como para ser consciente
de qué estaba leyendo. Miré la portada y vi que no me equivocaba. “Harry Potter
y la Cámara Secreta.”
Mi
hermano vino y se sentó a mi lado.
-Hola.
–Ni siquiera le miré más de cinco segundos. Comprobé que era él y seguí con mi
libro.
-Qué
hay.
-Nada.
-Bien.
Así
de expresivos y divertidos somos yo y Jorge. Bueno, no siempre, otras veces
somos lo más divertido que te puedes encontrar, pero esta vez…No estaba de
humor, y al parecer él tampoco.
Encendió
la tele y puso una película, aunque casi ni había empezado cuando lo apagó y se
levantó. Le seguí con la mirada preguntándome que qué le pasaría. Me levanté y
fui tras él. Cuando llegamos a su habitación y se sentó en la mesa, se dignó
por fin a hacerme caso.
-¿Porqué
me sigues?
-¿Qué
te pasa?
-Nada
importante.
-Puedes
contármelo.
-No,
no merece la pena.
-De
acuerdo…-Salí de su habitación sabiendo perfectamente que algo le pasaba,
aunque no quería contármelo. No le iba a obligar, después de todo yo había sido
igual.
Llegó
la hora de la comida y comimos en silencio los cuatro. Después Jorge y yo vimos
una serie a la que ninguno hizo demasiado caso y empecé a arreglarme a las
cinco y media.
A las seis en punto, Alberto llamó al
telefonillo y tras despedirme de mis padres y de Jorge, me fui con Alberto.
Como saludo nos dimos un beso y de la mano, empezamos a andar hacia su casa.
Ninguno decía nada, y a pesar de que el silencio no era incómodo, me moría de
ganas de que lo rompiera, pero hasta que no llegamos a su casa no habló.
-¿Quieres
que subamos o prefieres que nos quedemos por aquí?
-Prefiero
subir.
-Yo
también. –Cogió las llaves y abrió la puerta de su casa. Nada más entrar me di
cuenta de que era la primera vez que subía su casa. Cuando era pequeña si había
estado, pero desde entonces había cambiado mucho. Después de enseñarme el resto
de la casa, fuimos a su habitación. Se sentó en la silla y yo en su cama.
-¿Cuándo
te vas a ir? –Estaba claro que no pensaba andarse por las ramas.
-Pues…No
lo sé, lo antes posible…-Ya sé que era difícil no hablar de eso, pero si me
quedaban dos o tres días a su lado, quería aprovecharlos lo mejor posible.
-Entiendo…-¿Entiendo?
¿No tenía otra cosa que decir?
-La
verdad es que no lo sé. Cuánto tiempo me quede aquí más fácil será despedirme
luego.
-Si
tienes razón. Se levantó se la silla y se sentó a mi lado. Me acerqué a él y
puse mi cabeza en su hombro. Noté como su cuerpo se estremecía.
-Te
voy a echar muchísimo de menos. –Lo dije casi sin pensar.
-No.-
Tardé unos instantes en reaccionar.
-¿Cómo
que no?
-Pues
eso, que no. No vas a poder echarme de menos. –Cada vez le entendía menos.
¿Cómo que no iba a poder? ¿A qué se refería?
-¿Cómo
que no voy a poder?
-Sí,
no vas a poder. Lo he pensado mucho. Quizás sea una locura. Pero sé que es una
locura sin que la que no podría ser feliz.
-No
te entiendo.
-Laura,
es muy sencillo. No pienso dejar que te enfrentes tú sola a todo esto. Voy
contigo, quieras o no. Aunque no tenga ningún don, te protegeré de todas las
maneras posibles. Eres mi novia y te quiero más que a cualquier otra persona en
el mundo, no pienso separarme de ti por esto. ¿Qué vas a Plutón, Marte o a
dónde sea? De acuerdo, pero conmigo.
domingo, 21 de octubre de 2012
CAPÍTULO 18 :D (Pirmera parte)
Me
desperté en medio de la oscuridad y miré a mi alrededor desorientada. Estaba en
mi habitación, tumbada en la cama, pero por mucho que pensaba no recordaba como
había llegado hasta ahí. Miré el despertador y vi que eran las cuatro y cuarto
de la madrugada. Poco a poco iba recordando que había pasado y deseaba no
haberlo hecho. Antes de volver a echarme a llorar, me levanté y vi que todavía
estaba vestida. Nada más llegar a casa
debí irme a mi habitación y dormirme. Tenía hasta los zapatos puestos. Sin
hacer ruido fui al baño, me lavé la cara y me recogí el pelo como pude. . Fui
hasta mi habitación y me senté en la silla del escritorio. Cogí mi móvil y vi
que tenía un mensaje de Alberto de hacía media hora. ¿Porqué estaba despierto?
Lo abrí nerviosa.
“Hola,
cariño. Supongo que estarás durmiendo,
pero yo no podía. No dejo de pensar que tarde o temprano tendré que
decirte adiós. Y eso me está destrozando. Quiero que mañana hablemos, te espero a las seis en mi casa. Te amo.”
Lo leí
varias veces antes de responder. Iba a darle a enviar cuando me di cuenta de la
hora. Aunque antes estaba despierto a lo mejor había conseguido dormirse y no
quería despertarle. Guardé el mensaje en borrador, me levanté y me fui a la
cama, sintiéndome la peor persona del mundo por hacer que se sintiera así. Me
tumbé en la cama y cerré los ojos. Me puse en una postura, en otra, di varias
vueltas, pero no conseguía dormirme. No dejaba de pensar en Alberto y en todas
las demás personas que dejaría atrás.
Así
iba a ser imposible dormirme….Me levanté y fui a la cocina sin hacer ruido. Me
serví un vaso de agua que bebí a sorbitos y miré el reloj. Las cinco menos cuarto. ¿Qué podía hacer
despierta a esa hora?
Volví
a mi habitación y cogí el móvil con los cascos. Me tumbé en la cama, puse
música y cerré los ojos. A los cinco minutos me quité los cascos y suspiré. Al
parecer lo de dormir iba a ser más un imposible que otra cosa. Dejé el móvil en
la mesa y me volví a tumbar. Al poco tiempo oí como la puerta de mi habitación
se abría. Cerré los ojos con fuerza como reflejo y me hice la dormida. Noté
como alguien se sentaba en mi cama y me llamaba. Abrí los ojos y vi a Jorge.
-¿Qué
haces aquí?
-Llevo
un rato escuchándote y no me puedo dormir ya. Ya que me has despertado podrías
decirme que te pasa, ¿no crees?
-Lo
siento…-Me incorporé y me senté a su lado.
-No
pasa nada, pero dime, ¿qué te pasa? –Le miré sin saber que decir. No sabía si
podía saber algo, aunque claro, antes o después se terminaría enterando y
necesitaba desahogarme. Pero, ¿qué podía contarle? ¿Que los magos existían y yo
podía ser uno de ellos? Y no solo eso, también que me iba a Plutón para vencer
a un poderoso y malvado mago al que ya se habían enfrentados otros magos, entre
ellos nuestro abuelo. Si le decía todo eso podían ocurrir dos cosas. Una, que
creyera que me lo estoy inventando todo y me considerara una loca y otra que
con mucha suerte confiara en mí y me supiera decir que era lo mejor. Aunque
conociendo a mi hermano, lo más posible es que no se lo creyera hasta que no se
lo demostrara y no me apetecía demasiado y menos aún a esas horas.
-No
me pasa nada, tranquilo. Vete a la cama. –Me miró con cara de incredulidad pero
no quiso insistir más, se levantó y se fue. Después de todo era mi hermano y me
conocía, sabía que si no se lo había contado ya, no se lo iba a contar por
mucho que insistiese.
Miré
de nuevo el reloj. Las seis menos cuarto. Me tumbé en la cama y cerré los ojos.
Aunque no me fuera a dormir, no tenía nada mejor que hacer a esa hora que
volver a intentarlo. Sorprendentemente, lo conseguí. Me desperté a las once y
diez, por la luz que entraba en mi habitación. Me incorporé y vi que la
almohada estaba mojada. Debía de haber estado llorando en sueños. Genial. Me
levanté y me froté los ojos varias veces. Me escocían bastante. No quise ni
mirarme al espejo, me daba miedo la pinta que pudiera tener. Baje a la cocina
arrastrando los pies. Pegada en la nota
había una nota que ponía que mis padres y mi hermano habían salido y volverían
a la hora de comer. Genial, toda la mañana sola. Me preparé la leche con
cola-cao y cogí un croissant de chocolate. Me senté en la mesa para empezar a
desayunar pero fui incapaz de comer algo. Mi estómago parecía haberse cerrado.
Dejé cada cosa en su sitio y subí a mi habitación. Cogí el móvil y vi que tenía
una llamada perdida de Alberto. Le llamé y en seguida me lo cogió.
lunes, 17 de septiembre de 2012
CAPÍTULO 17:) (parte 2)
Cogí
el móvil para llamarle, pero antes de que sonara una vez el pitido, colgué. No
quería hablar con él así, necesitaba hacerlo en persona. Fui hasta su casa y
llamé al telefonillo. Mientras esperaba a que contestaran, miré al cielo y
comprobé con sorpresa que ya era noche cerrada. Contemplé la Luna y pensé si en
Plutón la podría ver. Hasta eso iba a echar de menos, mirar la Luna por la
noche. Siempre me habría transmitido paz. Incluso ahora, conseguía
tranquilizarme. La voz de Alberto me devolvió a la realidad.
-¿Quién
es?
-¿Alberto?
Soy yo, Laura. Por favor ¿puedes bajar un momento? Necesito hablar contigo…-
-Ahora
mismo estoy ahí. –Debió de notar algo raro en mi voz, porqué no había pasado ni
un minuto y ya estaba en la puerta. Salió del portal y fui directa a abrazarle.
-¿Qué
te pasa?-Me envolvió con sus brazos y apoyé la cabeza en su hombro. Por un
instante, olvidé todo, y no pude pensar en nada que no fuera él. Me sentía tan
bien, tan protegida…Pero en cuando nos separamos y me miró a los ojos, fui
perfectamente consciente de que mientras yo estuviera aquí, él más que nadie
estaría en peligro., Meanet ya había intentado atacarle una vez.
-Alberto,
yo…Yo…
-Espera,
vamos a otro sitio. –Me cogió la mano y me llevó a un pequeño parque. Estaba en una zona en la que no había mucha
luz, y la luz de la Luna nos alumbraba débilmente. Nos sentamos en un banco y
me puso un brazo sobre los hombros.
-¿Qué
te pasa, Laura?-Antes de contestar, pensé en cómo iba a explicárselo, en como
iba a decirle que me iba y que quizás hasta dentro de bastante tiempo no
volveríamos a vernos. Las lágrimas amenazaron con salir otra vez, pero esta vez
me aguanté las ganas de llorar, suspiré y empecé a hablar.
-Verás,
Alberto… ¿Tú sabes que Meanet va a por mí no? –Asintió con la cabeza y me animó
a continuar.
-Pues…he
hablado con Alistar y me ha dicho que…
-¿Qué
te ha dicho?
-Que
debo irme de aquí. –Me miró confuso y me apresuré a explicarme. –Me voy a
Plutón para poder derrotar a Meanet junto con Alistar y otros magos. –Por fin
lo había soltado. Debería haberme sentido aliviada pero en lugar de eso, me di cuenta de que realmente iba a alejarme
de él, por no sé cuánto tiempo y noté
que algo me oprimía el pecho cada vez más fuerte. Su brazo se tensó y vi como
se levantaba sin darme tiempo a evitarlo. Me levanté al segundo y me puse a su
lado.
-¿Porqué?
¿Por qué tienes que irte? Tu sitio está aquí, junto a mí y a tu familia. –Tenía
razón y lo sabía, pero no podía abandonar a Alistar así, después de todo.
-Lo
sé, pero tienes que entenderlo. Dio un paso y apretó los puños con furia.
-¡No,
no lo entiendo! Lo siento…Pero no lo entiendo. ¿Y cuándo vas a volver?-Se me
hizo un nudo en la garganta.
-No…No
lo sé. Puedo tardar una semana o incluso un año…-No quise decirle que a lo
mejor ni volvía. Alistar no me lo había dicho, pero sabía que existía esa
posibilidad.
-Un
año…-Me acerqué a él y le puse una mano en el hombro. Seguía sin mirarme.
-Alberto…
Yo… Lo siento muchísimo. No quiero irme, desearía quedarme aquí contigo, pero
sé que no puedo…Si no, os hará daño a todos…Y no pienso permitirlo. -Me cogió
la mano y se giró.
Le miré una vez más. Así, con el pelo
revuelto, los ojos brillantes por la emoción y la luz de la Luna, estaba más
guapo que nunca. Me acerqué y sin darle tiempo a rechazarme le besé. Sabía que
aquello estaba mal, que en apenas unas horas me iría de su lado y ni siquiera
sabía si iba a volver. ¿Cómo podía estar pasándonos esto? Nos separamos y me
giré para limpiarme las lágrimas. No quería que lo pasara aún peor por mi culpa
y si me veía llorando, las cosas no mejorarían.
-No te vayas...
Si te quedas aquí te ayudaré a luchar contra él, juntos lo venceremos.- Mis
ojos se clavaron en los suyos y rojos e hinchados por las lágrimas, hicieron
que el nudo de mi garganta se hiciera aún mayor y no pudiera hablar. Cuando lo
conseguí, las palabras salieron en un susurro & no me expliqué como pudo
oírlo, pero sin duda lo hizo, porque me contesto, esta vez sin ocultar las
lágrimas.
-No me queda
más opción, lo sabes...
-¿Y qué pasa
conmigo?- ¿Qué pasa con él? Pues que iba a seguir queriéndole igual. Aunque
estuviera a miles de millones de kilómetros, le iba a querer igual. No podía
ser de otra manera.
-Siempre te voy
a querer. Siempre. Estando a diez, veinte, mil kilómetros. ¿No lo entiendes?
-Sí, pero aun
así sigo sin querer que te vayas. Te necesito aquí, no lejos de mi lado. -Las
lágrimas le empezaron a caer una tras otra, no podía evitarlo. Me abrazó y
aspiré su aroma una vez más. Cerré los ojos y apoyé la cabeza en su hombro,
como otras tantas veces.
-Te quiero.
-Y yo.
-Siempre, ¿de
acuerdo?
-No lo
dudes.
CAPÍULO 17:) (PARTE 1)
Nos terminamos los
sándwiches y nos sentamos en el césped.
El sol empezaba a ocultarse entre las montañas que teníamos
delante, por lo que calculé que debían
ser las ocho y algo. Miré el reloj y como había pensado, eran las ocho. En ese
momento caí en que me había ido esta mañana y le había dicho a mi madre que
llegaría en poco tiempo. Cogí el móvil temiéndome lo peor. Diez llamadas
perdidas, todas del mismo número, mi madre. Bueno, no, todas no. Había una de
Ismael de las siete y media. ¿Qué querría? Me dio igual, ahora lo importante
era mi madre y la bronca que me echaría al llegar a casa. Por no hablar de lo
preocupados que estarían todos. Marqué su número y esperé mordiéndome las uñas
a que lo cogiera. En cuando lo hizo, me apresuré a disculparme.
-Hola, mamá. Lo
siento, lo siento, lo siento, lo siento. Perdona, he pasado todo el día con
Alberto. No me he dado cuenta de la hora, debería haberte llamado.
-Hola, no pasa nada.
No te preocupes. A mediodía llamó la madre de Alberto y dijo que ibas a pasar
el día con él. –No supe que contestar. ¿En serio había llamado Luisa? Bueno, me
había ahorrado muchos problemas. Sentí una inmensa gratitud hacia ella.
-¿Te parece bien si
voy a las nueve? –Crucé los dedos para que me dejara. No quería que este día
con él acabara nunca.
-Vale, pero no más
tarde. A las nueve y media vienen los tíos a cenar.
-Bueno, a las nueve
estoy ahí. Adiós.
-Adiós.
Cuando al colgué no
pude evitar soltar un suspiro de alivio.
-Era mi madre. Creía
que me iba a echar una bronca increíble por llegar tan tarde y sin avisar, pero
al parecer tu madre ha llamado para decirle que estaba pasando el día contigo.
Albero me miró
sorprendido.
-¿Mi madre ha dicho
eso? Si ni siquiera sabe que estoy contigo. Le he dicho solo que pasaría el día fuera.
-¿De verdad?- No tenía
sentido. Entonces, ¿cómo le había dicho eso a mi madre?-¿Estás seguro?
-Claro. Te aseguro que
sé lo que digo.
-Pues no sé, pero
vamos, que da igual. No me ha castigado
y punto. Eso es lo importante,
-La verdad es que sí.
¿Vamos a dar una vuelta? Estamos bastante lejos de tu casa y si tienes que
estar ahí a las nueve, lo mejor es que nos vayamos ya.
-Lo que tú digas,
aunque la verdad es que no me apetece nada moverme. Quiero quedarme contigo.
-Y yo contigo, pero si llegas tarde no habrá nadie para
salvarte de la condena que te impondrá tu madre, y no me gustaría tener que
secuestrarte para verte si te castigan.
Nos reímos los dos y
nos levantamos. Llevábamos poco andando cuando vimos una parada de autobús.
Decidimos ir así hasta mi casa, llegaríamos antes y no tendríamos que darnos
todo el paseo. A los cinco minutos pasó el que teníamos que coger. Nos montamos
atrás y me cogió la mano. Al momento empecé a sentirme mareada. Oía la voz de
Alistar en mi cabeza, cada vez más alto, llamándome. Una y otra vez.
-¿Laura? –Alberto me
cogió la mano pero al momento pasó algo increíble, inexplicable. Mi mano pasó a
través de la suya. Todo mi cuerpo se estaba volviendo transparente y la voz de
Alistar no dejaba de llamarme. Mi cabeza daba vueltas. Todo mi cuerpo parecía
estar dando vueltas. Cerré los ojos y apoyé la cabeza en mis manos, deseando
que todo esto parase. Cuando los volví a abrir, el dolor había cesado, pero ya
no me encontraba en el mismo lugar que antes. Miré a mi alrededor asustada, a
pesar de conocer ese sitio, no entendía porque había aparecido ahí de pronto.
Había pasado de estar en un autobús con Alberto a estar en la papelería de
Alistar en un instante. ¿Y porqué estaba ahí? Estaba claro que Alistar era
quién me había llevado ahí mediante un hechizo. Pero, ¿dónde estaba él? Me puse
de pie y fui a la entrada a ver si estaba ahí. Y en efecto, ahí estaba,
inclinado en una mesa en la que se encontraban unos papeles.
-¿Alistar?–Se giró,
hizo una mueca extraña, como de enfado, tristeza y sorpresa a la vez.
-Te he llamado porque
tengo que hablar contigo. Cuando Meanet se presentó aquí, me di cuenta de algo.
-¿De qué? ¿Y no tenías
otra manera de hacerme venir hasta aquí, una que no fuera raptándome? ¿Y si me
ha visto la gente del autobús?
-No, es urgente. Y no
te ha visto nadie, porque para el resto del mundo, sigues en el autobús. –Le
miré boquiabierta.
-¿Cómo es eso? –Me
dirigió una mirada que claramente significaba “Mira que eres ingenua.”
-Es muy fácil. Un
simple hechizo de copia. En el autobús, al lado de Alberto hay una copia
perfecta de ti. Nadie se dará cuenta de que no eres tú.
-¿Y no hubiera sido
más fácil decirme que viniera? Así no te
hubieras tenido que complicar tanto.
-No estaba seguro de
que fuera a venir y es muy importante. Cuánto antes lo sepas mejor. –Terminó la
frase y se dio la vuelta.
-¿Muy importante? ¿Qué
pasa, Alistar? –Me miró y tras suspirar, me contestó con voz débil.
-Me
he dado cuenta de que mientras estemos aquí, mientras tú estés aquí, no nos
dejará en paz. Y me temo que a tu novio, Alberto, creo, tampoco. –Le miré
sorprendida. ¿Mientras estuviera aquí? ¿Y dónde iba a estar si no?
-¿Qué
quieres decir?-Se dio la vuelta y buscó una silla, que me ofreció para que me
sentara. Le hice un gesto para que se sentara él y tras sentarse y soltar un
suspiro, empezó a hablar.
-Pues
quiero decir que aquí no puedes estar mucho más tiempo. Meanet no va a dudar en
ir a por ti y a por tu familia, a por tus amigos incluso. No puedes estar aquí
mucho más tiempo.
-Pero,
¿y dónde voy a estar si no?
-Conmigo
en mi planeta. Es lo más seguro. Además, te necesitamos para derrotar a Meanet.
–Noté como palidecía, mi cabeza daba vueltas y necesitaba sentarme. Alistar
pareció darse cuenta, ya que se levantó y me dio la silla. La cogí con la mano
temblando y me senté.
-¿Cuándo?
–No quería mirarle a los ojos. Bajé la cabeza y fijé la mirada en mis zapatos.
-Lo
antes posible. Mañana, en una semana como mucho. Debemos conducirle a nuestro
planeta lo antes posible, para poder vencerle definitivamente. Y para eso, como
antes he dicho, necesitamos tu ayuda.
-Pe…Pero,
¿cómo voy a irme? Aquí tengo a toda mi familia, a todos mis amigos, toda mi
vida ha sido aquí. No puedo irme así porque sí…
-No
te voy a obligar, Laura. No tengo el más mínimo derecho a hacerlo. Pero piensa
que si no lo haces, Meanet podrá hacer daño a todas las personas que tú
quieres. A todas. Si te vas, no las verás en un tiempo, pero cuando vuelvas,
todos tus problemas habrán desaparecido. -¿Qué debía hacer? Tenía que salir de
ahí, pensarlo con tranquilidad. Me levanté y tras despedirme rápido de Alistar,
salí de la tienda. No sabía a dónde ir, pero tampoco me importaba demasiado en
ese momento. ¿Qué podía hacer? ¿Debía irme? ¿Qué sería lo mejor? Y si me iba,
¿Qué pasaría con todas las personas que quería? ¿Por qué todo era de pronto tan
difícil? Antes de darme cuenta, estaba llorando otra vez. Paré de andar y me
sequé las lágrimas, aunque no servía de mucho, ya que no dejaban de caer. Al
momento me rendí y seguí andando, sin mirar a nadie, sin un solo pensamiento en
mente que no fuera como iba a separarme de todo lo que quería, en cómo decirles
adiós a todos. Porque sabía que lo que
debía hacer era irme con Alistar para que todo esto terminara. Cuando levanté
la mirada, vi que había llegado a mi casa. No podía entrar y ver a mi familia.
Quería hablar con alguien y desahogarme antes y sabía quién era la persona
adecuada. Alberto.
viernes, 31 de agosto de 2012
Hola!:D
¡Hola a todos!:D Lo primero de todo quiero disculparme. Llevo sin subir capítulo un montón, pero no hay una razón, sino varias. Desde el primer momento, antes de irme de vacaciones, pensé en llevarme mi ordenador para poder escribir los capítulos y subirlos, pero hubo dos inconvenientes. El primero, la pantalla del ordenador se me rajó al segundo día y me daba cosa usarlo por si se rompía más, al final me resigné y hasta que lo lleve a arreglar, lo usaré, porque no puedo retrasar más la historia...-.-El segundo, estuve en tres camping diferentes y en los dos primeros había wi-fi, iba un poco mal pero haber había, el problema es que casi ni había empezado el capítulo y en el tercero, directamente ni había y me pasaba los días fuera, así que no tuve ni tiempo para sentarme a pensar y escribir algo que me gustase tanto como para dejarlo definitivamente en la historia. Cuando llegué a mi casa, hace seis días, lo primero que hice esa misma noche fue ponerme a escribir, pero no me salía nada. Las ideas están en mi cabeza desde hace mucho, pero no logro expresarme bien y este capítulo va a ser tan importante en la historia, que quiero que quede lo mejor posible y aparte, porque después de tanto tiempo, si es un capítulo malo....en fin, que parece que por fin vuelvo a centrarme desde ayer, así que lo estoy escribiendo y espero poder tenerlo para el lunes, de hecho, prometo que como muy muy tarde, lo subiré el LUNES 3.
Como no escribo esta entrada solo para contaros eso, también es para poneros al día con las novedades de la historia,& aquí están. Primero, he decidido dividir el libro en tres partes. La primera, terminará con el próximo capítulo y con una decisión tomada por Laura que lo cambiará TODO, por lo que tendrá 18 capítulos. La segunda, la contaré en presente, y tendrá aproximadamente 16 capítulos y la tercera, también contada en presente, con epílogo incluido, tendrá 10 capítulos más o menos. Espero que en navidad haya terminada la segunda parte, y en semana santa la tercera y por lo tanto, el libro. Hablar de esto cuando aún queda tanto es un poco tontería, porque luego dios sabe lo que me pasará este año y si podré hacerlo como quiero, pero desde luego, estos son mis propósitos. Y la otra novedad es que habrá muchos más personajes en estas dos partes, espero que os gusten tanto como los actuales. Bueno, ya os dejo.
Un beso & a disfrutar lo poco que nos queda de verano^^
Como no escribo esta entrada solo para contaros eso, también es para poneros al día con las novedades de la historia,& aquí están. Primero, he decidido dividir el libro en tres partes. La primera, terminará con el próximo capítulo y con una decisión tomada por Laura que lo cambiará TODO, por lo que tendrá 18 capítulos. La segunda, la contaré en presente, y tendrá aproximadamente 16 capítulos y la tercera, también contada en presente, con epílogo incluido, tendrá 10 capítulos más o menos. Espero que en navidad haya terminada la segunda parte, y en semana santa la tercera y por lo tanto, el libro. Hablar de esto cuando aún queda tanto es un poco tontería, porque luego dios sabe lo que me pasará este año y si podré hacerlo como quiero, pero desde luego, estos son mis propósitos. Y la otra novedad es que habrá muchos más personajes en estas dos partes, espero que os gusten tanto como los actuales. Bueno, ya os dejo.
Un beso & a disfrutar lo poco que nos queda de verano^^
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